Transfiguración del Señor (6 de ago) C (Id=523)

Antífona de Entrada

El día de la Transfiguración apareció el Espíritu Santo en una nube luminosa y se oyó la voz del Padre celestial que decía: "Este es mi Hijo unigénito en quien he puesto todo mi amor escúchenlo".

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, que en la transfiguración gloriosa de tu Hijo unigénito fortaleciste nuestra fe con el testimonio de Moisés y Elías y nos dejaste entrever la gloria que nos espera; como hijos tuyos, concédenos seguir el Evangelio de Cristo para compartir con él la herencia de tu Reino. El que vive y reina por lo siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Su vestido era blanco como nieve

Lectura del profeta Daniel
7, 9-10.13-14

Yo, Daniel, tuve una visión: vi que colocaban unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, sus cabellos como lana blanquísima; su trono, llamas de fuego con ruedas encendidas; un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Yo seguí contemplando en mi visión nocturna, y vi a alguien, semejante a un Hijo de hombre. venir entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el Anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas le servían. Su poder nunca se acabará porque es un poder eterno. Su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 96

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Segunda Lectura

Nosotros escuchamos esta voz del cielo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro
1, 16-19

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza.
En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él diciendo:
"Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco".
Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.
Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en sus corazones.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

aleluya, aleluya.
Este es mi hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
Aleluya.

Evangelio

Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto

Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 28b-26

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes. De pronto aparecieron conversando con él dos personajes, rodeados de esplendor: eran Moisés y Elías. Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño; pero, despertándose, vieron la gloria de Jesús y de los que estaban con él. Cuando éstos se retiraban, Pedro le dijo a Jesús:
"Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres chozas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías", sin saber lo que decía.
No había terminado de hablar, cuando se formó una nube que los cubrió; y ellos, al verse envueltos por la nube, se llenaron de miedo. De la nube salió una voz que decía:
"Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo". Cuando cesó la voz, se quedó Jesús solo.
Los discípulos guardaron silencio y por entonces no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración de los Fieles

Celebrante:
Invoquemos, hermanos y hermanas, a Dios, nuestro Padre, que al revelarnos la gloria de su Hijo amado, nos muestra la esperanza a la que estamos llamados:
Respondemos a cada petición: Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que Dios conceda a las Iglesias del Oriente que hoy celebran con gran solemnidad la Transfiguración de Jesucristo, encontrar su gozo en el hecho de que la luz de la gloria del Señor resplandezca sobre ellas, roguemos al Señor
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que quienes empiezan a sentirse atraídos por Jesús y su Evangelio, encuentren quién los ayude a transformar la simple admiración en una fe plena en Jesucristo, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que Dios fortalezca a los enfermos, con la esperanza de que su frágil condición será transformada según el modelo de la condición gloriosa de Jesucristo, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que el Dios de la gloria, que nos llama a vivir en su presencia, nos conceda el espíritu de contemplación y oración, de manera que gustemos ya desde ahora el gozo que nos prepara en el cielo, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Celebrante:
Escucha nuestra oración, Dios todopoderoso y eterno, e ilumínanos con tu gracia, para que vivamos siempre a la espera de la manifestación de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Santifica, Señor, los dones que te presentamos y, por la Transfiguración de tu Hijo, haz que esta Eucaristía nos purifique de todos nuestros pecados.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

[Misa]

Prefacio

El misterio de la Transfiguración

En verdad es justo y necesario es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo, nuestro Señor, reveló su gloria ante los testigos que él escogió; y revistió con máximo esplendor su cuerpo, en todo semejante al nuestro, para quitar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz y anunciar que toda la Iglesia , su cuerpo, habría de participar de la gloria que tan admirablemente resplandecía en Cristo, su cabeza.
Por eso,
con los ángeles que te cantan en el cielo, nosotros te alabamos en la tierra diciendo sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que la comunión que hemos recibido nos asemeje, Señor, cada día más a tu Hijo, cuya gloria quisiste manifestarnos en su Transfiguración. El que vive y reina por los siglos de los siglos.

[Misa]

Amén. -6/8/2001---6/8/2004---6/8/2007---6/8/2010---6/8/2013---6/8/2016---6/8/2019